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lunes, 14 de enero de 2008

El café de bienvenida

Buenos Aires, Argentina

lunes 14 de enero de 2008

Ayer en la mañana Ximena me toca a la puerta del cuarto y me dice que tiene algo urgente que decirme. Me levanto de un brinco y busco una silla en la cocina para sentarme con ellos en la sala. Christian ya se levantó, está viendo TV y está tomando mate. Me ofrece un sorbo y voy intercalando el sabor amargo de las yerbas con las imágenes de carros de carrera en la TV.

Ximena me va a preparar un café. Dice que tiene algo importante que contarme. Me pongo nerviosa. Pienso que he dicho algo fuera de lugar en la cena del sábado. Que posiblemente están molestos. Tal vez los chistes estaban muy cargados, o ya una semana aquí es demasiado tiempo en la casa. O,o,o.. Me siento rara e imagino telarañas.
Pienso que pude haber sido más discreta y menos "caribeña" con mis chistes cargaditos con doble sentido.... Me excuso con Christian antes de que Ximena llegue con el café .Se ríe, no tiene nada que ver con lo que me tienen que decir.
Tienen una propuesta que hacerme. Christian no puede esperar el café de Ximena y me pregunta sin mucho rodeos si quiero quedarme a vivir con ellos en su apartamento. Ya el sábado había hecho la primera visita para ver apartamentos. Y lo que vi no me gustó.
Soñé con vivir cerca de ellos. En el centro, en un apartamento tan lindo, como el suyo.
Al lado de la Plaza de Mayo y el Obelisco.

Su ofrecimiento me dejó sin palabras y me llenó el corazón de temblores.
La respuesta fue inmediata. Claro, que sí, me quedo. Ahora me toca mover todos los hilos laborales y las buenas vibras para abrirme paso por esta ciudad hermana. Cuando regresó Ximena de la cocina, me explicó que estaba preparando bien lindo el café (taza, platillo, cuchara en plata, servilleta, bandeja), para convencerme. La verdad no hizo falta... Para mí, un honor vivir aquí, con mis nuevos amigos y panas de la vida.
El café, como siempre, marcando los momentos importantes en mi vida. Por un café llegué a Buenos Aires, luego de una conversación cotidiana y visionaria con mi querido Joel en el Viejo San Juan y ahora, con otro café, me quedo por estas tierras.